¿Cómo afecta las hormonas al cerebro durante el ciclo menstrual?

La liberación de las hormonas sexuales: estrógeno y progesterona se da gracias al cerebro. Si todo va bien el hipotálamo junto con la hipófisis conseguirán que se produzca estrógenos y progesterona en los ovarios (eje hipotálamo-hipófisis-gonadal). A su vez, estas hormonas son capaces de cruzar la barrera encefálica e influir en el cerebro.

El estrógeno y la progesterona influyen sobre todo en mi estado de ánimo y en cómo regulo y proceso las emociones, no afectan casi a nivel cognitivo según los estudios.

En la primera mitad de ciclo (fase folicular) son los estrógenos los que dominan. El estrógeno influye en la modulación de neurotransmisores como la serotonina o la dopamina, que afectan al estado de ánimo (Gogos, 2015, Barth, 2015). Y te hace sentir con mucha más energía (Franck Mauvais-Jarvis, 2013). El aumento de estrógeno, por un lado, suprime las ganas de comer y por otro, estimula la actividad física y regula la distribución de grasa en el cuerpo (Franck Mauvais-Jarvis, 2013).

También se ha visto que un aumento de estrógenos parece mejorar la memoria de trabajo (espacial y verbal) (Rosemberg, 2002, Hampson, 2013).

Quizás por todo esto normalmente la mujer puede sentirse en la primera mitad del ciclo más alegre, extrovertida y productiva.

En la segunda mitad de tu ciclo es la progesterona la que toma el control. La progesterona presenta dos caras. Por un lado, es considerada la reina de la calma, a causa de su metabolito alopregnanolona que actúa sobre los receptores GABA (neurotransmisor que calma la actividad mental, efecto). Y hay estudios que han visto que fomentan las ondas alfa (Brötzner, 2014). Te sientes más en calma, tranquila, más intuitiva y atenta.

Por otro lado, en esta segunda mitad del ciclo también se ha visto mayor actividad de la amígdala. Aumenta la “emocionalidad”, la vigilancia y la alerta. Este aumento puede ser selectivo para que no le suceda nada al posible feto. Muchos estudios creen que esta respuesta puede venir influenciada por la progesterona (Andreano, 2010).

También puede haber una alteración de la conectividad funcional corteza prefrontal y la corteza cingulada anterior (Petersen, 2013) que puede causar una desregulación emocional.

Durante la menstruación, cuando bajan más los niveles de estrógeno y progesterona, esto significa que los niveles de serotonina y dopamina bajan, así como la energía. Fase más de introspección y reposo.

En cambio, durante la ovulación (mitad del ciclo) tenemos un aumento de testosterona, promoviendo el deseo sexual y la asunción de riesgos, nos volemos más atrevidas. En esta fase del ciclo aumenta la conectividad subcortical y se reduce la cortico-subcortical, lo que puede hacer que sintamos menos control de la impulsividad (Mehta and Beer, 2010).

Como ya vimos en el post pasado, las hormonas nos influyen pero no condicionan. Hay muchos otros factores que se tienen que tener en cuenta durante el ciclo menstrual (nuestro entorno, la cultura, educación, nuestras creencias, nuestro estilo de vida, la genética, el estrés,…).

Aquí he explicado sólo algunos de los cambios que se dan en el cerebro durante nuestro ciclo menstrual pero ¡existen muchos más!

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¡Un abrazo!

Sara Teller

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